14.9.09

Paranoia

Esta mañana me quisieron afanar. Mientras venía caminando de mi casa al laburo, un flaco en moto tiró de la correa de mi cartera. Yo me caí al piso, las cosas que llevaba en los dos bolsitos que cargaba se desparramaron por toda la vereda, las 100 fotocopias que recién había sacado salieron volando como avioncitos pero el carterista fracasó. Había unas 3 personas en esa cuadra pero parece que nadie vio nada...
Anyway, si lograba sacarme la cartera, capaz el garrón era más para él que para mí porque lo único que llevaba ahí era mi celular que es de lo más básico que hay, encima anda como el orto y mi billetera con $4 y mis dos tarjetas: la Monedero y la credencial de la obra social.
Cuando llegué al estudio, la primer persona con la que interactué fue mi amigo G., que me cuenta que el sábado le habían robado estando con su chica en una situación medio bajón.
Después de juntar todo con la máxima expresión de "WTF?!" que tuve en la vida, llego a la esquina y ahí estaba el forrito de la moto parado por el semáforo. "soscualquierasosunamierdadetipoporquererafanarasialagenteysosunpelotudoporquencimatesalecomoelorto" fue más o menos lo que le pude gritar hasta que arrancó.
Después sali a hacer unos trámites (recién llego de hecho), y mientras caminaba, un flaco se acerca y me pide 20 centavos para el bondi, mientras yo buscaba la billetera me contaba que como está bien vestido y no luce como ciruja, la gente no se copada en ayudarlo. Yo, como en general si puedo me copo, le dí $1.20, lo que le faltaba para poder pagar su boleto. El flaco se aleja y dos señores mayores que estaban muy atentos a la situación me llaman y me dicen que nunca nunca nunca NUNCA, bajo ningún concepto saque la billetera en la calle porque me la pueden arrebatar, MENOS si alguien me está pidiendo plata, que si tengo las monedas en otro lado que no sea la billetera y le quiero dar, ok, pero que nunca nunca nunca NUNCA saque la billetera en la calle. Y que además, ese pendejo no necesitaba los 20 centavos. Yo, con cara de pollito mojado y manteniendo mi ingenuidad lo único que me salió decirles fue "...capaz sí necesitaba la plata...". Uno de los señores siguió caminando conmigo unas 2 cuadras repitiéndome el mismo sermón, que cabía pero con una vez que me lo dijeran hubiese comprendido. Me lo dijeron 15.
Las cuadras que tuve que caminar hasta llegar otra vez acá y sentirme "a salvo" lo hice sin auriculares, para estar más atenta, caminando con la cartera lo más pegada a la pared posible y agarrándola con una fuerza que se me acalambraban los dedos, fichando a todas las personas que pasaban cerca y asegurándome de que no estén mirando de reojo ninguna de mis pertenencias. Paranoia total.

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